Aprendí una forma diferente de amar.
Una que no exige,
que no retiene,
que no invade ni condiciona.
Una que acompaña en silencio,
que entiende los tiempos,
que respeta las distancias
y aun así permanece sincera.
Aprendí a amar sin ruido,
sin necesidad de poseer,
sin querer cambiar lo que sos,
sino abrazando incluso
tus sombras y tus días grises.
Aprendí que amar
no siempre es quedarse,
a veces es cuidar,
a veces es soltar,
y a veces es simplemente
estar desde el alma.
Una forma de amar más calma,
más profunda,
más consciente…
donde el amor no se grita,
no se impone,
no se fuerza,
solo se siente,
se respeta,
y se honra
aunque duela.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario