Powered By Blogger

jueves, 26 de febrero de 2026

No sé si te soñé

No sé si te soñé

o si me quedé dormido imaginando

tus ojitos con ese brillo único

que parece decir más de lo que las palabras pueden.


Yo, que decía no creer en nada,

que después de tantas veces poner las manos en el fuego

y quemarme,

perdí la fe en promesas,

en discursos,

en personas.


Me vieron la cara de ingenuo,

me vaciaron el corazón

hasta que decidí cerrarlo con candado

y tirar la llave lejos.


Y entonces apareciste vos.


Sin forzar,

sin golpear la puerta,

te metiste profundo,

te llevaste mis miedos sin avisar

y volviste a encender algo

que juré no volver a sentir.


Yo, el mismo que dijo

“no vuelvo a caer en esa sensación

de estar pendiente de alguien

y olvidarme de mí”,

acá estoy otra vez…


Pensándote.

Deseándote.

Imaginando tenerte entre mis brazos

como si ahí estuviera mi calma.


Y aunque me asuste admitirlo,

le pido al universo,

por una vez,

que juegue a mi favor.


Que me demuestre

que sos diferente al resto.

Que no sos una ilusión más.


Que sos, tal como te soñé

o como te imaginé en mis noches más honestas,

única.


Y que esta vez,

por fin,

amar no sea caer…

sino quedarme para volver a sentir otra vez el amor por siempre…


miércoles, 25 de febrero de 2026

Una nueva forma de amar

Aprendí una forma diferente de amar.

Una que no exige,

que no retiene,

que no invade ni condiciona.


Una que acompaña en silencio,

que entiende los tiempos,

que respeta las distancias

y aun así permanece sincera.


Aprendí a amar sin ruido,

sin necesidad de poseer,

sin querer cambiar lo que sos,

sino abrazando incluso

tus sombras y tus días grises.


Aprendí que amar

no siempre es quedarse,

a veces es cuidar,

a veces es soltar,

y a veces es simplemente

estar desde el alma.


Una forma de amar más calma,

más profunda,

más consciente…


donde el amor no se grita,

no se impone,

no se fuerza,


solo se siente,

se respeta,

y se honra

aunque duela.


martes, 24 de febrero de 2026

Tu esencia

Quiero todo de vos…

los días de lluvia y las noches estrelladas,

tus silencios profundos y tus risas sinceras,

tus miedos más callados y tus locuras más libres.


Quiero conocerte sin filtros,

sin máscaras,

sin huir cuando aparezcan tus sombras.


Porque amar de verdad

no es quedarse solo con la luz,

es abrazar también lo que duele,

lo que tiembla,

lo que a veces se rompe por dentro.


Quiero ser esa persona que te mire completo,

que entienda tus silencios sin pedir explicaciones,

que se quede cuando el mundo se vuelve pesado

y que te ame incluso en tus días más oscuros.


No un amor perfecto,

sino un amor valiente…

de esos que no se asustan de las sombras,

porque saben que ahí también vive tu esencia.


Te guardo en silencio

Me enamoré de vos sabiendo que quizás nunca podría tenerte…

y aun así mi corazón no pidió permiso.


Lo prohibido atrae, dicen,

pero nadie habla del peso que duele en silencio,

de fingir indiferencia cuando por dentro todo grita tu nombre,

de sonreír como si nada, mientras el alma te piensa.


Sos ese amor que no se puede mostrar,

el que se esconde entre miradas discretas

y palabras que nunca se dicen en voz alta.

El que no se publica,

no se presume,

no se grita al mundo…

pero se siente con una intensidad imposible de negar.


Te guardo en silencio,

como quien protege algo sagrado,

como un secreto que arde lento por dentro.


Y así me encuentro,

atrapado entre lo que deseo profundamente

y lo que la realidad no me permite vivir,

amándote en silencio…

con un amor que no se ve,

pero que lo llena todo.


Metáforas

¿Sabés por qué explico mi amor con metáforas?

Porque es algo que rompe toda lógica.


No tiene límites,

no entra en definiciones,

ni entiende de teorías.


No se mide en mucho o poco,

ni en suficiente o escaso,

porque lo que siento

no se puede cuantificar.


Las palabras intentan alcanzarlo

y siempre se quedan cortas,

porque esto no se explica:

se vive.


Por eso recurro a metáforas,

porque cuando el corazón y el alma hablan,

el lenguaje humano apenas susurra.


Y aun así,

después de tanto sentir,

de tanto pensar,

de tanto intentar resumir lo inmenso…


termino diciendo lo único

que se acerca a la verdad:

te amo.