Me dan ganas de llamarte casi a cada momento,
de saber de vos,
de escuchar tu voz aunque sea un instante.
A veces quisiera tener el atrevimiento
de decirte sin rodeos
que te extraño,
que te quiero.
Explicarte, si las palabras alcanzaran,
que hacés que los días pesen menos
con solo saberte cerca,
aunque sea en pensamiento,
aunque sea en silencio.
Imaginar tu sonrisa, tu voz,
se volvió una forma suave de calma.
Porque hay silencios que solo se llenan
cuando susurro tu nombre en mi mente.
Y aunque muchas veces lo calle,
por miedo,
por tiempo,
o por no alterar lo que somos,
la verdad sigue intacta.
Hay algo en vos que todo lo cambia.
Porque pensarte
es, y será siempre,
mi manera más sincera
de estar con vos.

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