No sos una casualidad en mi historia,
sos ese instante que el alma reconoce
antes de que la razón entienda.
Tu sonrisa me da calma,
y tu distancia me enseña cuánto importás.
A veces siento que llegaste
en el momento equivocado,
pero con el corazón correcto.
Porque cuando te vi,
no te descubrí…
te recordé.
Y aunque hoy estés lejos,
hay presencias que no se miden en distancia,
sino en lo profundo que habitan dentro del alma.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario