Powered By Blogger

martes, 31 de marzo de 2026

Te quiero loquita

Si yo pudiera, haría un mundo bueno y perfecto para vos…

te llevaría siempre en mis brazos

para que la vida no te lastime.


Si yo pudiera, haría de mi pecho tu hogar,

un lugar donde el miedo no exista,

donde el tiempo se quede a dormir,

y el amor nunca tenga que irse.


Si yo pudiera, te cubriría de besos lentos,

llenando cada rincón tuyo

hasta que la vida, cuando quiera doler,

no encuentre en vos

ni un espacio por donde entrar.


Pero no puedo…


Solo puedo darte este amor

que a veces tiembla,

que duda,

que llega con alguna que otra herida…


pero que aun así,

te elige todos los días

de su vida.


Te quiero… loquita.

sábado, 28 de marzo de 2026

Amor a distancia

Lo que nadie dice de un amor a distancia…

es que, aunque hables todos los días,

igual extrañás como si hiciera años que no la ves.


Es despedirse a la noche

y al mismo tiempo desear que amanezca

solo para volver a hablar.


Es aprender a convivir con horarios distintos,

con silencios obligados,

con uno de los dos sacrificando el sueño

solo por compartir un rato más.


Es enamorarse del alma

antes de tocar el cuerpo,

valorar cada minuto juntos

como si fuera único,

porque sabés que después

vendrá la ausencia.


Es construir una confianza distinta,

más profunda,

cerrando los ojos

y eligiendo creer.


Porque confiar sin ver

es de las cosas más genuinas que existen.


Es llorar de repente,

besar una foto,

aferrarse a una pantalla

como si pudiera acortar la distancia.


Es estar emocionalmente siempre,

aunque físicamente no alcance,

aunque no siempre sea posible abrazarse.


Es necesitar un abrazo

y conformarse con el recuerdo

del perfume que quedó

en el último encuentro.


Es entender que la comunicación

lo es todo,

pero que el verdadero desafío

es comprenderse,

respetarse,

sostenerse.


Porque aunque los cuerpos estén lejos,

las almas… no.


Las almas caminan juntas,

se sienten,

se buscan,

se acompañan.


Y por eso,

aunque duela,

aunque cueste,

aunque no sea para cualquiera…


el amor a distancia

es uno de los más fuertes

y genuinos que existen.

Felicidad

Sin rumbo, sin destino, sin brújula,

sin un camino claro…

vacío, perturbado, bloqueado.


Algunos dirán que es un embrujo,

otros, una locura…

pero es lo que siento,

y así es como estoy.


Parado,

sin avanzar,

pensando…

o sobrepensándolo todo.


Y aun así, te quiero a mi lado.


No por capricho,

no por impulso,

no por algo pasajero…


sino porque en lo más profundo

siento que nos necesitamos.


Porque lo nuestro no fue casualidad,

fue algo intenso,

algo que no se explica fácil,

algo que simplemente pasó

y nos cambió.


Me diste otra forma de mirar,

otra forma de pensar,

me enseñaste a ver la vida

desde un lugar distinto.


Y cada vez que estamos juntos,

todo cambia…

todo se vuelve más bonito.


En lo simple,

en lo real,

en lo sincero.


Sin lujos,

sin apariencias…

pero con lo más valioso:

amor.


Gracias a vos,

mis días son distintos,

más livianos,

más verdaderos.


Y me hacés creer

que todavía puedo arriesgarme,

que todavía vale la pena buscar…


eso que todos queremos,

pero pocos se animan a vivir:

la felicidad.

Sin siquiera proponértelo

Te juro… no sabés,

no tenés una idea de lo que te quiero,

de lo que te amo,

y de la forma en que te respeto…

hasta llegar a admirarte.


Algunos dirán que te idealizo,

que no veo tus defectos,

que te miro con ojos de enamorado.


Pero no es eso…

yo te miro a través de tu luz.


Esa misma luz que trajiste a mi vida

cuando me dijiste “seamos amigos”,

y sin darte cuenta

llenaste de calma mis días grises.


Cuando todo se cerraba

y me faltaba el aire,

tu sonrisa…

o incluso ese “dejá de pensar así, idiota”

me acomodaba el mundo.


Y eso fue lo que te hizo distinta,

única…

diferente.


Quizás parecida a muchas,

pero con algo tan tuyo

que encajó perfecto con mi alma,

como cóncavo y convexo,

como si vibráramos en la misma frecuencia.


Y a la vez…

tan distinta,

tan especial.


Porque me traés paz,

me traés tranquilidad,

me despertás emoción…

y me devolvés un amor

que pensé que ya no tenía.


Porque antes de vos…

estaba vacío.

Y llegaste para llenarlo

sin siquiera proponértelo..