Me enamoré de vos antes de tocar tu piel…
antes de conocer tu cuerpo.
Y quiero que lo sepas.
Me enamoré de tu voz,
de tu forma de expresarte,
de esa inteligencia que no necesita mostrarse
para brillar.
Me enamoré de tu delicadeza,
de cómo me tratás,
de lo simple que sos
en un mundo que todo lo complica.
Me enamoré de tu esencia…
de eso que no se ve,
pero se siente.
Y sé que alguien podría decir
que no es posible enamorarse así,
sin tocar, sin tener, sin poseer…
pero sí lo es.
Porque no todos llegan a experimentar
un amor que nace desde tan adentro,
tan limpio,
tan real.
En tiempos donde todo parece efímero,
donde todo puede ser apariencia,
lo nuestro se siente distinto.
Porque podrá haber dudas afuera,
pero acá adentro…
esto es verdad.

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