Te juro… no sabés,
no tenés una idea de lo que te quiero,
de lo que te amo,
y de la forma en que te respeto…
hasta llegar a admirarte.
Algunos dirán que te idealizo,
que no veo tus defectos,
que te miro con ojos de enamorado.
Pero no es eso…
yo te miro a través de tu luz.
Esa misma luz que trajiste a mi vida
cuando me dijiste “seamos amigos”,
y sin darte cuenta
llenaste de calma mis días grises.
Cuando todo se cerraba
y me faltaba el aire,
tu sonrisa…
o incluso ese “dejá de pensar así, idiota”
me acomodaba el mundo.
Y eso fue lo que te hizo distinta,
única…
diferente.
Quizás parecida a muchas,
pero con algo tan tuyo
que encajó perfecto con mi alma,
como cóncavo y convexo,
como si vibráramos en la misma frecuencia.
Y a la vez…
tan distinta,
tan especial.
Porque me traés paz,
me traés tranquilidad,
me despertás emoción…
y me devolvés un amor
que pensé que ya no tenía.
Porque antes de vos…
estaba vacío.
Y llegaste para llenarlo
sin siquiera proponértelo..

No hay comentarios.:
Publicar un comentario