Un día decidí que mi vida debía cambiar,
que tenía que girar,
pensar distinto…
mirar el mundo a través de tus ojos.
Mi vida era feliz, tranquila, normal…
pero con vos
se volvió más bonita.
Y entonces quise juntar mis pasos con los tuyos,
caminar juntos hasta el final de los días,
creyendo que ese destino
ya estaba escrito para los dos.
Pero un día,
por esas vueltas inexplicables de la vida,
por decisiones, por miedos o por destino…
todo se detuvo.
Se truncaron mis ilusiones,
mis deseos,
mis sueños…
porque en cada uno de ellos
estabas vos.
Hoy me siento vacío,
como si ya no tuviera nada para dar,
porque todo lo que tenía
te lo entregué.
Y acá estoy…
no viviendo,
sino existiendo,
sobreviviendo a lo que fuimos.
Fui ese que te amó sin medida,
el que apostó todo,
el que eligió quedarse
aun cuando no era fácil.
Pero la vida, el universo,
o quizás tu decisión…
nos separó para siempre.
Y aun así,
nunca dudes de esto:
fui feliz.
Fui feliz amándote,
y estoy agradecido
por el amor que nos dimos.
Te respeto,
te quiero,
y siempre voy a amarte…
aunque como pareja,
no hayamos funcionado.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario