Mi señorita imposible…
mi amor imposible.
Quizás el cielo no sabe bajar
y el mar no aprende a volar,
pero aun así se buscan…
como si pudieran cambiar su destino.
Se encuentran en ese horizonte frágil,
donde parecen besarse,
donde prometen unión eterna…
y sin embargo, vuelven a separarse.
Las nubes bajan con mensajes
que el agua no logra descifrar,
y los peces saltan un instante,
como suspiros que sueñan con volar.
Pero el cielo sigue arriba,
y el mar se queda reflejándolo,
y entre ellos habita esa herida
de no poderse tocar.
Como vos y yo.
Dos formas distintas de amar,
que se acercan lo suficiente
como para sentirse,
pero no lo bastante
como para quedarse.
Y en esta pena sin olvido,
que no entiende de razones,
que no escucha a la lógica,
ni se rinde al tiempo…
te sigo deseando,
mi señorita imposible.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario