Powered By Blogger

lunes, 25 de mayo de 2026

Yo me quedo

Si vos y la vida quieren…

yo me quedo.


Aunque no haya certezas,
aunque el tiempo dude,
aunque el mundo diga
que no es el momento correcto.


Porque sin tocarme la mano
me desordenaste el alma.


Y a veces hasta me siento culpable
por sentir todo esto,
porque sé que tenés una vida construida,
personas que amás,
historias que te abrazan desde antes de mí.


Pero aun así…
algo dentro tuyo tiembla
cuando estamos juntos.
Y lo sé,
porque a mí también me pasa.


Entonces entiendo
que el corazón no avisa,
no pregunta si puede,
si debe,
si está bien.


Solo siente.


Y a veces sentir así
también duele.


Porque te tengo
sin tenerte del todo,
porque te pienso
aunque intente callarme,
porque hay algo entre nosotros
que insiste en quedarse vivo.


Y si me dejás…
yo me quedo.


No para complicarte la vida,
ni para romper nada,
solo para quererte bonito,
despacio,
de la manera más sincera que sé.


Porque hay personas
que llegan sin permiso…
y aun así
uno quisiera que nunca se fueran.


Lugar seguro

A veces no sé cómo explicarte

lo mucho que significás para mí,
porque no es algo que aprendí a decir…
es algo que simplemente siento.


Está en la forma en que sonrío
cuando aparece tu nombre en mi celular,
en cómo el día se acomoda un poco
solo con saber que estás bien.


No sos perfecta…
yo tampoco.
Pero quizás ahí está lo más lindo de todo.


Porque con vos nada se siente forzado,
ni vacío,
ni imposible.


Con vos todo se vuelve más real,
más tranquilo,
más sincero.


Y entre tanto ruido,
tantas dudas
y tanta gente pasando sin quedarse,
vos terminaste sintiéndose
como un lugar seguro.


Como algo mío…
sin necesidad de poseerte.


Soy

Soy un simple casi nada…

uno más entre millones.


Escribo poemas porque sí,
porque hay cosas que si no las saco
me terminan ahogando por dentro.


Digo lo que siento,
aunque a veces sentir tanto
sea mi manera más lenta de romperme.


Sobrepienso todo.
Y equivocarme…
quizás también sea parte de mi arte.


Vivo…
o más bien existo,
avanzando muchas veces
sin saber exactamente hacia dónde voy.


Escribo historias que parecen mías
aunque no siempre me hayan pasado a mí.
Porque tengo esa mala costumbre
de sentir demasiado lo ajeno,
de cargar emociones de otros
como si mi pecho fuera refugio.


Me río por todo,
aunque a veces sea solo nervios
disfrazados de sonrisa.


Soy Gabriel…
el que escribe para no colapsar,
el que deja palabras
para desconocidos
que quizás necesiten sentirse menos solos.


Escribo sobre amor, sí…
a mi manera loca, bohemia, intensa…
pero sincera.


Y aunque no parezca,
me cuesta muchísimo hablar de mí.
Casi nunca aparezco completo en mis escritos,
porque abrirse de verdad
da más miedo que quedarse callado.


Me fijo en cosas pequeñas:
una hoja cayendo,
un gato mirando como si quisiera hablar,
una sonrisa amable,
el humo de un café caliente,
las canciones que uno escucha demasiado
solo porque le recuerdan algo que perdió.


Soy eso…
una frase escrita para alguien
que tal vez nunca sabrá
que estaba destinada para él.


No soy una voz perfecta,
ni la palabra exacta.
No soy un héroe,
ni alguien extraordinario.


Soy solo alguien
que vivió demasiado por dentro…
y que hoy escribe
para seguir existiendo un poco más.


jueves, 21 de mayo de 2026

Más que suficiente

El mejor regalo que alguien puede darte  

no viene envuelto.


No pesa,  

no brilla,  

no cuesta dinero.


Es la atención.


Es que alguien te mire  

mientras hablás,  

que recuerde lo que te duele,  

lo que te ilusiona,  

o aquello que dijiste una tarde cualquiera  

sin imaginar que para alguien  

iba a ser importante.


El mejor regalo  

es que te pregunten cómo estás  

y realmente quieran escuchar la respuesta.


Es no sentirte una notificación más  

en medio del ruido y las distracciones.


Porque hay personas  

que dan regalos caros  

pero nunca regalan cinco minutos sinceros.


Y hay otras  

que llegan con las manos vacías…  

pero te escuchan,  

te miran,  

se quedan.


Y entonces entendés  

que no te falta nada más.


Que a veces,  

la presencia correcta  

vale más que cualquier cosa material.

Y con eso lo tienes todo más que suficiente…

Mucho tiempo después

Ha pasado más tiempo del que imaginé…  

y aun así hay cosas tuyas que siguen acá.


No como una herida abierta,  

sino como una nostalgia silenciosa  

que aparece cuando menos lo espero.


A veces alcanza una canción,  

un lugar,  

una noche tranquila…  

para que los recuerdos vuelvan  

y entonces inevitablemente te piense.


Pienso en lo que fuimos,  

en las conversaciones largas,  

en las risas simples,  

en esos sueños que alguna vez  

parecían posibles entre los dos.


Y no sé exactamente  

en qué momento nos convertimos en pasado,  

ni cuándo dejamos de caminar juntos.


Solo sé  

que hubo algo real entre nosotros.  

Algo que el tiempo  

no logró borrar por completo.


Porque aunque la vida siguió,  

aunque aprendí a continuar,  

hay partes tuyas  

que todavía viven en mi memoria.


No desde el dolor…  

sino desde el valor  

que tuvo haberte amado.


Con vos aprendí cosas  

que nunca había sentido:  

a abrir el corazón,  

a ilusionarme,  

a imaginar un futuro  

mirando a alguien a los ojos.


Y aunque no terminó  

como alguna vez soñamos,  

eso no hace menos verdadero  

todo lo que vivimos.


Porque hay historias  

que aun cuando terminan,  

siguen dejando luz  

mucho tiempo después.

Valga la pena

Te busqué en mis sueños  

y terminé encontrándote en la vida.


Llegaste haciendo ruido  

justo donde todo en mí se escondía,  

como una risa en una iglesia,  

como el sol atravesando  

una mañana fría.


Y desde entonces  

nuestras almas empezaron a mezclarse  

sin pedir permiso,  

como la luna reflejada sobre el río,  

como dos luces encontrándose  

en medio de la aurora.


Y sé que nuestra historia será hermosa…  

incluso con las heridas,  

incluso con aquello que a veces duela.


Porque cuando dos personas se quieren de verdad  

aprenden a convertir el dolor  

en algo que también florece,  

como una mariposa  

naciendo de lo roto.


Yo voy a cuidar tus días  

con paciencia de artesano,  

despacio,  

sin romper nada,  

hasta encender tu sonrisa  

como un verano después de tanta lluvia.


Y las promesas que hagamos  

no serán cadenas ni condenas,  

serán elecciones diarias,  

ganas sinceras de quedarnos.


Porque no quiero un amor perfecto…  

quiero uno real,  

de esos que construyen un futuro  

que verdaderamente  

valga la pena.

martes, 19 de mayo de 2026

De verdad

No estoy probando suerte con vos…

ni tanteándole al amor
como quien juega sin arriesgar nada.


Esto no es un ensayo,
ni un simulacro preparado
para saber qué hacer
si algún día pasa de verdad.


Porque ya está pasando.


Ya me enamoré de vos.
Ya estoy ardiendo por dentro,
desarmado,
completamente atravesado
por todo lo que me haces sentir.


Y aunque intento mantener la calma,
hay incendios que no se apagan
cuando vienen del corazón.


Así que basta de alarmas,
de dudas,
de puertas entreabiertas.


Dejame entrar.


No para invadirte,
sino para quedarme despacio,
para hacer hogar en tu caos
y convertir el mío en paz cuando me mires.


Porque con vos
ya no quiero medias tintas,
ni amores tibios.


Quiero esto.
A vos.
De verdad.


lunes, 18 de mayo de 2026

Amar no es un error

Cuando el chico que nunca fue cuidado

conoce a la chica que nunca trataron bien…
algo les cambia por dentro.


Ella se asusta de quererlo,
y él se asusta de quedarse.
Porque hay heridas viejas
que aprendieron a sobrevivir desconfiando.


Ella se queda en el borde,
con miedo a caer demasiado rápido.
Y él se aparta un poco,
con miedo a que lo vean de verdad.


Los dos tienen miedo.
Pero no ese miedo que aleja…
sino el que aparece
cuando alguien empieza a importarte demasiado.


Y aun así no pueden mirar hacia otro lado.
No saben cómo hacerlo.


Porque hay personas
que no invaden…
solo llegan
y te entienden.


Él hace que amarla parezca fácil,
tan natural como respirar.
Como si quererla no pesara.


Y ella, cuando lo mira,
lo mira de verdad.
Ve detrás de sus bromas,
de su fuerza,
de todo lo que usa para esconderse.


Lo ve.


Y entiende, casi llorando,
que quizás nadie lo quiso
tan sinceramente antes.


Al principio se empujan,
se acercan y se van.
Corazones cansados
aprendiendo a confiar.


“Vos huís, yo me escondo.
Yo tiemblo, vos te vas.
Vos me pedís, yo me asusto.
Yo vuelvo… y vos no estás.”


Pero poco a poco,
muy poco a poco,
empiezan a bajar las armas
sin hacer ruido.


Él escala sus propios muros.
Ella abre una ventana.


Y sin darse cuenta,
empiezan a sanar heridas
que ellos no causaron.


Porque a veces llega alguien
sin prometer salvarte…
pero te mira tan bonito
que empezás a perdonarte.


Y él, por primera vez,
se siente suficiente
sin tener que ser perfecto.


Y ella, al fin,
deja de sentir miedo,
porque entiende
que esta vez
amar no es un error.


domingo, 17 de mayo de 2026

No somos nada

No somos nada…

pero cómo me gusta verte.


No somos nada,
pero nos decimos “te quiero”
como si el corazón ya hubiera elegido hace tiempo.


No somos nada,
pero nos contamos la vida
hasta que la madrugada se queda corta.


No somos nada…
y aun así la pasamos tan bien juntos
que a veces da miedo ponerle nombre.


No somos nada,
pero nos morimos de celos
cuando aparece alguien más.


No somos nada,
pero me pone triste
cuando no me escribís.


No somos nada,
pero nos seguimos eligiendo
incluso en silencio.


No somos nada,
pero imaginé mi mano
encajando con la tuya demasiadas veces.


No somos nada…
pero hiciste latir mi corazón
como nadie lo había hecho.


No somos nada,
pero rompí mis límites
solo para poder acercarme a los tuyos.


No somos nada,
pero aprendí a extrañar hasta tus silencios.


No somos nada,
pero hicimos planes,
soñamos futuros,
inventamos posibilidades.


No somos nada…
y aun así reconozco tu voz
hasta en medio de mis pensamientos.


No somos nada,
pero te busco en cada mirada,
en cada canción,
en cada rincón del día.


No somos nada…
o eso intentamos decirnos.


Porque aunque nunca lo admitamos del todo,
hay algo entre nosotros
que se siente demasiado verdadero
para llamarlo “nada”.


Y quizás nunca fuimos todo…
pero tampoco fuimos poco.


Fuimos ese casi algo
que se quedó viviendo
muy dentro del alma.