Pienso que sos una bomba
mientras busco el cable incorrecto…
me hago el que entiende,
pero en realidad soy el que intenta
no volar por los aires con vos.
Y aun así…
quiero que me explotes en la cara,
que volemos juntos a la mierda
si hace falta.
Porque seguís siendo esa trampa
en la que elijo caer,
esa tragedia hermosa
que aun haciéndome daño
me hace feliz.
Y cuando todo termina,
cuando el cuerpo queda temblando
y el alma agotada de sentir tanto,
siempre vuelven tus manos
a calmarme despacio.
Sos como un atardecer de domingo…
triste y hermoso al mismo tiempo,
ese instante donde algo muere
mientras otra cosa
todavía quiere quedarse.
Con vos,
hasta el polvo de lo olvidado
se vuelve terciopelo.
Iluminás rincones míos
que ni yo conocía,
como esas explosiones
que destruyen…
pero también revelan.
Y creo que si alguna vez uno se muere de amor,
debería ser así:
aferrado a lo más hermoso del mundo.
Porque incluso el dolor
se vuelve hermoso
cuando nace de algo real.
Así que si no te sirvo…
matame.
Pero si algún día volvés a buscarme,
revivime con un beso,
con una mirada,
con esa forma tuya
de incendiarme el alma.
Total…
siempre voy a estar dispuesto
a fallar otra vez
si tu amor
es quien me explota en la cara.

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