No somos nada…
pero cómo me gusta verte.
No somos nada,
pero nos decimos “te quiero”
como si el corazón ya hubiera elegido hace tiempo.
No somos nada,
pero nos contamos la vida
hasta que la madrugada se queda corta.
No somos nada…
y aun así la pasamos tan bien juntos
que a veces da miedo ponerle nombre.
No somos nada,
pero nos morimos de celos
cuando aparece alguien más.
No somos nada,
pero me pone triste
cuando no me escribís.
No somos nada,
pero nos seguimos eligiendo
incluso en silencio.
No somos nada,
pero imaginé mi mano
encajando con la tuya demasiadas veces.
No somos nada…
pero hiciste latir mi corazón
como nadie lo había hecho.
No somos nada,
pero rompí mis límites
solo para poder acercarme a los tuyos.
No somos nada,
pero aprendí a extrañar hasta tus silencios.
No somos nada,
pero hicimos planes,
soñamos futuros,
inventamos posibilidades.
No somos nada…
y aun así reconozco tu voz
hasta en medio de mis pensamientos.
No somos nada,
pero te busco en cada mirada,
en cada canción,
en cada rincón del día.
No somos nada…
o eso intentamos decirnos.
Porque aunque nunca lo admitamos del todo,
hay algo entre nosotros
que se siente demasiado verdadero
para llamarlo “nada”.
Y quizás nunca fuimos todo…
pero tampoco fuimos poco.
Fuimos ese casi algo
que se quedó viviendo
muy dentro del alma.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario