Soy un simple casi nada…
uno más entre millones.
Escribo poemas porque sí,
porque hay cosas que si no las saco
me terminan ahogando por dentro.
Digo lo que siento,
aunque a veces sentir tanto
sea mi manera más lenta de romperme.
Sobrepienso todo.
Y equivocarme…
quizás también sea parte de mi arte.
Vivo…
o más bien existo,
avanzando muchas veces
sin saber exactamente hacia dónde voy.
Escribo historias que parecen mías
aunque no siempre me hayan pasado a mí.
Porque tengo esa mala costumbre
de sentir demasiado lo ajeno,
de cargar emociones de otros
como si mi pecho fuera refugio.
Me río por todo,
aunque a veces sea solo nervios
disfrazados de sonrisa.
Soy Gabriel…
el que escribe para no colapsar,
el que deja palabras
para desconocidos
que quizás necesiten sentirse menos solos.
Escribo sobre amor, sí…
a mi manera loca, bohemia, intensa…
pero sincera.
Y aunque no parezca,
me cuesta muchísimo hablar de mí.
Casi nunca aparezco completo en mis escritos,
porque abrirse de verdad
da más miedo que quedarse callado.
Me fijo en cosas pequeñas:
una hoja cayendo,
un gato mirando como si quisiera hablar,
una sonrisa amable,
el humo de un café caliente,
las canciones que uno escucha demasiado
solo porque le recuerdan algo que perdió.
Soy eso…
una frase escrita para alguien
que tal vez nunca sabrá
que estaba destinada para él.
No soy una voz perfecta,
ni la palabra exacta.
No soy un héroe,
ni alguien extraordinario.
Soy solo alguien
que vivió demasiado por dentro…
y que hoy escribe
para seguir existiendo un poco más.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario