¿En serio te voy a esperar?
Me lo preguntaron como si fuera locura,
como si esperar fuera perder el tiempo,
como si la paciencia no valiera nada.
Pero ¿sabés qué?
Te voy a esperar.
Y no porque sea terco,
ni débil,
ni porque no tenga opciones…
sino porque vos sos mi elección.
Porque cuando te conocí
entendí que no todos los días
aparece alguien que te cambia la forma de ver la vida.
No todos los días alguien llega
y se queda en tus pensamientos,
incluso cuando intentás no pensar.
¿Y si no se da?
Al menos voy a saber
que lo intenté con todo lo que soy,
con el alma abierta y el corazón sincero.
Porque esperar
no siempre es quedarse quieto.
A veces es sanar,
crecer,
prepararse…
para que si un día coincidimos,
puedas encontrar en mí
a la persona correcta,
y juntos entendamos
que el silencio no es olvido,
ni la distancia es un adiós.
Porque el amor verdadero
no tiene prisa.
Sabe esperar el momento
en que todo se alinee.
¿Y si algo falla?
¿Y si algo más te hace feliz?
Entonces, desde la distancia,
con respeto y amor,
voy a estar en paz…
porque al final,
eso es lo único que siempre quise para vos:
tu felicidad,
aunque no sea conmigo.

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