Si alguna vez me necesitás, escribime.
No importa si estoy atravesando mis propios días difíciles,
mis silencios o mis momentos de derrape…
siempre voy a hacer un espacio para vos.
Para escucharte sin juzgar,
para entenderte sin apurarte,
para acompañarte sin exigirte nada,
y para apoyarte cuando el mundo te pese.
Quizás no sea la persona perfecta,
ni la indicada en todos los sentidos,
pero puedo ser esa palabra justa en el instante justo,
o ese oído sincero cuando necesites desahogarte.
Gracias por confiarme tus momentos,
tus dolores, tus inseguridades y tus miedos.
Todo lo que te sucede es importante para mí,
porque nace de vos.
Y esa conexión que a veces me humedece los ojos
no es tristeza…
es la forma en que mi alma reconoce a la tuya
cada día un poco más.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario