Tus ojos son como una galaxia…
un universo inmenso
donde cada vez que los miro
me adentro sin darme cuenta
y me pierdo sin querer regresar.
Porque en su profundidad
encuentro calma, vértigo y destino,
como si el alma supiera
que ese lugar es hogar.
Y ya no quiero volver,
no a la superficie,
no a la distancia,
no a la razón que intenta explicarlo todo.
Quiero quedarme ahí,
en ese brillo silencioso,
girando entre estrellas fugaces,
dejándome llevar por la gravedad
de lo que sentimos.
Y que el amor,
como polvo de luz en el infinito,
agite cada latido
hasta volverse eterno,
suave,
infinito,
y verdadero
dentro de tu universo.

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