Hoy tengo que cerrar los ojos para verte a mi lado.
Abrázame… que vos sabés acomodarme de nuevo
cuando todo adentro se desordena en silencio.
Abrázame,
porque te sueño con los ojos bien abiertos,
como si mi alma se negara a aceptar
la distancia que marca el mundo.
Abrázame fuerte,
llenáme de tu perfume,
de esa presencia tuya
que calma sin decir una sola palabra.
Abrázame,
porque el tiempo sin verte
se vuelve eterno,
como un reloj de arena húmeda
que cae lento,
demasiado lento,
cuando lo único que deseo
es volver a encontrarte.
Sos esa prueba de amor
suave y tierno,
pero que duele…
porque existe incluso
cuando no puede ser.
Y aunque estés en otros brazos,
lo que siento no se borra,
no se niega,
no se disfraza.
Por eso, abrázame en el alma,
aunque sea en silencio,
porque lo que verdaderamente importa
es lo que habita dentro,
y eso…
nunca miente.

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