Te suelto…
y no es como decís, que no me importa.
Te suelto…
y tampoco es verdad que nunca te quise.
Te suelto amándote más,
porque entendí que el amor no siempre se queda;
a veces viene a enseñarnos,
a despertarnos,
a transformarnos.
Y aunque mis manos aún tiemblen
por haber sostenido algo tan intenso
que ardió y dejó vacío,
te dejo ir.
No porque no duela,
sino porque deseo tu felicidad
aunque no sea conmigo.
Y ese deseo sincero
va a sanar, poco a poco,
las heridas que hoy laten.
Porque el amor profundo
no fuerza,
no perturba,
no retiene.
Hay despedidas que no se gritan,
que no hacen ruido,
pero dejan el alma rota
de un amor sin destino
y de la más hermosa historia.
Te suelto,
aunque no comprendas mi forma de amar…
porque amar también es saber irse
cuando quedarse sería romper lo que fue puro.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario