De mi pensamiento no puedo arrancarte…
estás en mis sueños
y en mi corazón.
Estás en mi sangre,
en mis días,
en mis noches
y en cada amanecer.
Repito tu nombre…
como un tic tac constante,
marcando el ritmo
de mi vida.
Y sin darme cuenta,
todo en mí
termina llevándome a vos.

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