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domingo, 5 de abril de 2026

Mi alma tiene prisa

Conté mis años…

y entendí que me quedan menos por vivir que los que ya viví.


Me siento como ese niño

al que le regalaron un paquete de dulces:

al principio los devoré sin pensar,

con ansiedad, con prisa…

pero cuando descubrí que quedaban pocos,

empecé a saborearlos de verdad.


Hoy mi alma tiene prisa.


Ya no tengo tiempo

para lidiar con envidias,

con mediocridades,

con gente que vive de apariencias

y vacía por dentro.


Quiero rodearme de quienes

tocan el corazón sin lastimar,

de quienes no juzgan errores

ni se engrandecen con sus logros,

de quienes suman,

de quienes sienten.


Mi alma tiene prisa…

prisa por vivir lo esencial,

por reír sin culpa,

por amar sin miedo,

por elegir lo que me hace bien.


No quiero llegar al final

con la sensación de haber dejado cosas sin sentir.


No pienso desperdiciar

ni uno solo de los “dulces” que me quedan,

porque entendí algo simple y profundo:


Todos tenemos dos vidas…

y la segunda empieza

cuando nos damos cuenta

de que solo tenemos una…


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