Nadie llega a la vida de nadie por casualidad…
nadie se cruza porque sí.
Cada encuentro tiene su tiempo,
su motivo,
su forma de aparecer.
Algunos llegan para enseñarnos,
otros para quedarse,
y otros simplemente para mostrarnos
lo que creíamos olvidado.
Pero todos, absolutamente todos,
dejan algo en nosotros.
Porque incluso lo que parece azar,
a veces es destino
haciendo su trabajo en silencio.

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