No sabía lo que era amar
hasta que vi el amor brillando en tus ojos…
hasta que sentí mi corazón acelerarse
cada vez que tus labios se acercaban,
hasta que toqué el cielo
al tenerte entre mis brazos.
No sabía amar
hasta que tomaste mi mano
y supe que no quería soltarte jamás…
hasta esa noche
en la que me hiciste sentir
como nunca antes.
Afuera llovía…
y dentro de mí,
llovías vos,
gota a gota.
En mi alma hacía frío,
y eras vos
quien traía el calor,
acercando tu cuerpo al mío,
haciendo de cada instante
un refugio.
Ojalá estuvieras siempre acá conmigo,
para perdernos sin prisa,
para encontrarnos en cada beso,
para tocar juntos ese infinito
y empaparnos,
gota a gota,
de este amor que nos desborda…

No hay comentarios.:
Publicar un comentario