En mi defensa diré que fue inevitable…
que era imposible resistirme a tus encantos,
que hay miradas que desarman
y presencias que llegan para quedarse.
No se trata de volver a amar…
se trata de verte
y volver a creer en el amor.
Porque te quiero,
y cuando quieras… quiero.
Sin condiciones, sin tiempos, sin medida.
Si me pedís una noche,
apago el sol,
detengo el mundo,
y me quedo con vos
aunque el resto deje de existir.
Porque te quiero así…
intenso, sin medias tintas,
sin calcular las consecuencias.
Y si el orgullo me pregunta cuánto,
le voy a responder que prefiero mil veces perder,
antes que dejar de buscarte,
antes que renunciar a tus labios,
antes que soltar lo que siento.
En mi defensa también diré
que no sé querer a medias,
que no aprendí a dosificar lo que nace del alma,
que cuando amo,
me entrego sin reservas,
con todo lo que soy
y con todo lo que tengo.
Tal vez sea un riesgo,
tal vez una locura…
pero es mi forma de sentir,
mi manera de vivir el amor:
sin miedo, sin frenos, sin final.

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