La persona indicada no vuelve…
que quede claro.
Cuando dice adiós,
es adiós de verdad.
No es amenaza,
no es impulso…
es decisión.
Muchos creen que pueden tensar la cuerda,
que esa persona va a sostener todo,
a intentar una vez más…
pero cuando se rompe,
se rompe.
Y la persona indicada
no mira hacia atrás,
porque sabe que volver
sería perderse a sí misma.
Sabe quererse,
y por eso pone límites.
Y casi siempre…
uno se da cuenta de que era la persona indicada
cuando ya no está.
Y ahí… ya es tarde.
Por eso, si la tenés,
no la descuides.
Valorá, escuchá,
hacé lo necesario,
no des por hecho lo que es un milagro.
Porque cuando se va,
no hay vuelta atrás…
solo queda aprender
a vivir con su ausencia.

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