Te encontré una tarde gris,
margarita sin raíz,
con el viento en contra y sin fe…
Te llevé hacia mi jardín,
te enseñé a volver a sentir,
y en mis brazos aprendiste a renacer.
Y fue en cada beso…
donde volvió el color,
gota a gota sanando tu dolor…
Hoy sos mía en cada estación,
flor que late en mi corazón,
y juro cuidarte hasta el final…
Que nadie apague tu luz,
que nadie robe tu paz,
yo te voy a hacer florecer… una vez más.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario