Dos cuerpos frente a frente.
Dos almas que se buscan.
Dos inocentes que pecan de tanto amor.
Dos suspiros al viento que a veces son dos olas,
y la noche se vuelve océano.
Dos cuerpos frente a frente.
Dos que, sin pensar, se piensan todo el tiempo.
Dos gotas de lágrimas con el mismo sabor,
dos que a veces son dos piedras,
y la noche un desierto lleno de desolación.
Dos cuerpos frente a frente.
Dos miradas que a veces son raíces
enlazadas en la vida.
Dos cuerpos frente a frente.
Dos deseos que, a veces, son navajas:
cortan nuestras tristezas
y en la noche, como estrella fugaz,
se vuelven dos astros que caen
en un cielo vacío…
pero cubierto de amor.

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