lo dejaste entrar,
que galope a rienda suelta,
sin medir tu sensatez, sin ser prudente,
nada dejaste para después,
con el nada imposible, era tu príncipe reluciente,
hoy el a roto tu corazón, perdiste y te arrepientes.
Sé que no eres feliz,
y ahora tu vida es un solo sufrir,
que no resultó aquel supuesto amor eterno,
tienes tu alma en amarguras,
que tu principe de color falso se destiñó,
que resultaste en su vida solo tranza,
perdiste en su juego de amor,
y el dolor no tiene compasión.
Con tu orgullo soberbia,
hoy estás rendida, sientes que has perdido,
sé que tal vez,
hoy maldigas al amor,
y también te duele porque él contigo jugó,
cuando te fue infiel,
que de tu tonto ciego capricho se aprovechó.
Fue hundiendo en el infierno a tu corazón,
y de ese hombre que te elevaba a la estrellas,
al que le entregaste el alma entre las sábanas,
acabó con tu dicha prestada,
estás vacía, perdiste y estás arrepentida.

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