El vacío abraza la ausencia que dejaste,
mi voz se derrumba,
ahogada en lágrimas y silencios.
No aceptaré que ya no estás,
si aquí dentro aún te quedaste.
Nada calma,
nada te trae de vuelta.
Tu perfume flota en el aire
que hoy me falta respirar.
Miro al cielo queriendo encontrarte,
parpadeas…
en una estrella que se aleja un poco más cada noche.
Eres como la noche: infinita,
llena de brillos celestiales.
Tu silueta es una galaxia,
y en cada sol, cada planeta,
me devuelvo a tu figura,
anhelándote junto a mí.

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